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  • BIOGRAFÍA

Carlos Pino
Carlos Pino

Colonia Baranda, provincia de Chaco, 25 de mayo de 1940

Carlos Pino nació el 25 de mayo de 1940, en Colonia Baranda, Provincia del Chaco. Quien se convertiría en integrante fundacional de Los Trovadores, un grupo que trascendió en el ámbito folclórico argentino e internacional, pasó sus primeros años en un pequeño pueblo al que habían emigrado sus padres, don Pedro Pino y doña Avelina Martínez, nativos de Paraguay. Don Pedro, carpintero de oficio, llegó al paraje chaqueño contratado por La Forestal para levantar las casillas de madera que alojarían a los trabajadores de la empresa inglesa. El matrimonio había estado radicado antes en Puerto Tirol, donde había llegado desde Paraguay con Juana y Alejandrina, dos hijas nacidas en aquel país. En ese pueblo nacieron Cori y Gregorio. Luego, en Colonia Baranda, llegarían Ramón y Carlos. Sería la hermana Alejandrina quien, más tarde, le enseñaría a cantar al joven Carlos.

Cuando cerró la fábrica de tanino de La Forestal la familia se trasladó a Basail, y Carlos, con sólo siete años, se trasladó a Rosario, Santa Fe, para vivir con su hermana Cori. Sin embargo sólo alcanzó a cursar un grado en la escuela Pedro Goyena antes de partir nuevamente al norte, junto a sus padres. Recién a los 15 años Carlos regresaría para establecerse definitivamente en Rosario, donde cursó estudios secundarios mientras trabajaba en un taller de herrería artística. En ese taller recibió la invitación de un compañero para formar parte de un conjunto folclórico. Francisco “Pancho” Romero, quien luego sería el tenor de Los Trovadores del Norte, llevó a Carlos, con apenas 17 años, al naciente grupo musical rosarino. Dos años después, ambos realizarían su primer viaje artístico a Europa.

El grupo que aún perdura como Los Originales Trovadores tuvo distintos integrantes a lo largo de una impresionante carrera, que lo convirtió en uno de los conjuntos vocales argentinos más respetados de todos los tiempos. Pino siempre estuvo y formó sociedades artísticas incomparables, particularmente con Pancho Romero y con Eduardo Gómez. El especial color de su voz fue aprovechado por el gran talento de Gómez para arreglar voces, y juntos lograron excelentes resultados artísticos. Albérico Mansilla distinguió a Carlos Pino como “La Voz del Litoral”.

Luego de su desvinculación de Los Trovadores, tras una etapa de desgaste natural del grupo, el músico continuó junto a su compañero y amigo Eduardo Gómez, y ambos fundaron Melipal con la voz de otro trovador: Héctor Invernizzi, y Oscar Leiva.

Carlos Pino siempre se mostró como un artista inquieto. Especialmente dotado para la composición, supo combinar sus dotes de cantor y aprovechar las buenas vecindades que tuvo con los poetas. A lo largo de su vida artística compuso “Entraña de árbol” y la obra integral “Los oficios de Pedro Changa”, junto a Armando Tejada Gómez, composiciones que sumadas a otras, con letras a Rafael Ielpi, Hugo Diz, Eraclio Pérez y Roque Nocetto, fueron conformando un cancionero propio de perfil inconfundible. Esa incesante necesidad de componer y cantar lo impulsó a intentar un camino como solista en la plenitud de su carrera.

Entraña de árbol, su primer disco,  fue editado en 1995 y constituyó un gran aporte a la música del Litoral. Con anclaje en la música tradicional del género y con la inclusión de las nuevas formas compositivas que Pino siempre encuentra a la hora de musicalizar versos, el disco llegó a los oídos de los críticos y difusores de la música argentina y cosechó elogiosos conceptos. El disco incluyó los siguientes temas: “De Santa Fe al norte”, chamamé de Rafael Ielpi y Carlos Pino; “Soy guaraní”, chamamé de Hugo Diz y Carlos Pino; “Sentimiento toba”, chamamé de Heraclio Pérez y Carlos Pino; “Retrato de un pescador”, chamamé de Ramón Ayala; “Juan Maciel”, chamarra de Rafael Ielpi y Carlos Pino; “Añoranzas”, chamamé de Eustaquio Vera y Salvador Miqueri; “Coplas de orilla”, rasguido doble de Roque Nocetto y Carlos Pino; “Entraña de árbol”, canción de Armando Tejada Gomez y Carlos Pino; “Carrero cachapecero”, chamamé de Heraclio Pérez; “Amor ardiente”, chamamé de Antonio Niz y Tránsito Cocomarola; “La crecida”, chamamé de Hugo Diz y Carlos Pino, y “De oficio tropero” chamamé de Mateo Villalba.

En 1995, Pino fue uno de los invitados al ciclo "Maestros del Alma", creado por Hilda Herrera y Juan Falú, en el Centro Cultural General San Martín, de la ciudad de Buenos Aires, destinado a rendir homenaje a los grandes nombres de la música popular argentina como Mercedes Sosa, César Isella, Cuchi Leguizamón, Susana Rinaldi, Jaime Torres, Ramón Ayala, Eduardo Falú y Chacho Muller. Junto a ellos, Carlos Pino encontró un reconocimiento oficial a su brillante trayectoria.

Pino presentó su disco junto al bandoneonista chaqueño Cacho Montes y al joven bajista rosarino Facundo Peralta. Junto a ellos recorrió  festivales nacionales como el de Folclore de Cosquín (1996).

Tras la edición de su primer álbum, Pino comenzó otra tarea de difusión de la cultura de su tierra en las escuelas rosarinas. Desde hace más de una década, el artista visita escuelas donde cuenta las génesis de sus canciones ante auditorios que, a menudo, descubren las aristas de sus raíces culturales.

En 2002 la Editorial Municipal de Rosario editó Tiempo de cosecha, el segundo disco de Carlos Pino. El álbum incluye “Tiempo de cosecha”, de Estela Zeballos y Carlos Pino; “Zamba de un solo cielo”, de Armando Tejada Gómez y Pino; “El mocoví”, de Carlos Pino y Rafael Ielpi; “Regalo para mi madre”, de Carlos Pino y Comas; “Morena del río”, de Carlos Pino y Estela Zeballos; “Nendivey”, de Ocampo y Sosa; “Lejanía”, de Herminio Jiménez; “Los últimos obrajes” de Carlos Pino y Michaut; “Canto al río Uruguay”, de Ramón Ayala; “Elegía del regreso”, de Carlos Pino y Rafael Ielpi; “Jacinto Almirón”, de Antonio Tarragó Ros y Luis Landriscina; “Niña de Chajarí”, de Carlos Pino y Hugo Diz; “Duérmase lucerito”, de Chacho Muller; “Marcelino Medina”, de Carlos Pino y Estela Zeballos; “Ronda para mi amor”, de Carlos Pino y Estela Zeballos; “Te sigo esperando”, de Carlos Pino y Estela Zeballos, y “Pistola 500”  de Mario Millán.

El artista sigue cantando con la misma pasión con la que defendió los postulados del Nuevo Cancionero alumbrado por Armando Tejada Gómez, Oscar Matus, Mercedes Sosa y Los Trovadores en la década de los 60. Mientras hilvana recuerdos de sus giras por escenarios de junto a los más reconocidos folcloristas argentinos, Pino sigue cantando y componiendo. Y deja una huella imborrable en el cancionero del Litoral.

 

  • DISCOGRAFÍA BÁSICA

Carlos Pino - Entraña de árbol

Entraña de árbol

Epsa Music, 1994.

Carlos Pino - Tiempo de cosecha

Tiempo de cosecha

Ediciones Musicales Rosarinas, 2002.